El vino es historia · 17 de enero de 2024

La vida te da sorpresas. Sorpresas te da la vida, ¡ay Dios!

Magnífica canción de Gato Pérez y cuyo título encaja perfectamente con la definición delvino catado ayer y maridado con una magnífica y sencilla tortilla de alcachofa.

Se trata de la Garnatxa Negra de la bodega Herència Altés bajo la D.O. de la Terra Alta. Como su contraetiqueta nos recuerda, es un homenaje a las raíces. Una Garnacha excelentemente equilibrada, donde te transporta fácilmente a la época donde en los campos se comía la «clotxa», un bocadillo de campo de alto valor proteico y que hoy encabezaría el menú de cualquier restaurante de moda. Y siempre acompañado de vinos de la tierra (de ahí su homenaje a las raíces).

Un vino que como la película «Algo para recordar» (Sleepless in Seattle) dice «El invierno debe ser muy frío para aquellos que no tienen cálidos recuerdos«. Y tomando este vino, nos ayuda a vencer esta falta de cálidos recuerdos.

Color rojo picota con ribete violáceo, de capa fina. Me recuerda el granate de la antigua camiseta del Aston Villa.

En nariz aparecen notas intensas de fruta roja, grosellas y frambuesas, maduras pero frescas al mismo tiempo. Es una macedonia cuasiperfecta.

Y en boca es mucho más serio de lo que aparenta, con taninos fundidos y amables, entrada fresca y buen recorrido, textura envolvente, buena concentración de fruta. Ideal para la «clotxa»: bocadillo de diseño del S. XIX